Los quehaceres dictan el ritmo de nuestras vidas y fortuitos son los momentos sosegados. Cuando llega aquel instante de “tirar charco” se crea memoria de algo único. Ahí nace la magia y el deseo de recrear lo vivido en la quebrada, el elemento básico de un sistema de arterías muy complejo que alimenta arroyos, ríos, canales, lagos, represas, humedales, pantanos, ciénagas, mares y hogares con agua limpia.
La otra mirada propicia calma, contemplación, reflexión. Busca abrir mentes a la luz, al movimiento, a la vida.
El Salado Envigado, Noviembre 2 al 27 de 2016
